Tratamientos

Se trata de la patología más demandada en nuestro medio y puede abarcar desde una simple extracción dental hasta la extirpación de quistes y tumores de los huesos maxilares o la mucosa.

La presencia de piezas dentales incluidas (las muelas del juicio o cordales y los caninos) son los más frecuentes ocupan una gran parte de la actividad del cirujano oral y maxilofacial.

Asímismo la identificación y tratamiento de lesiones de la mucosa oral y la detección del cáncer oral en momentos iniciales son de suma importancia en nuestra práctica.

El objetivo de este tipo de cirugía es restaurar la armonía facial y conseguir una mordida adecuada mediante el cambio de posición y tamaño de los huesos de la cara.

Habitualmente se realiza tras un periodo de preparación con un odontólogo ortodoncista, que continuará el tratamiento tras la cirugía.

Para fijar los huesos en su nueva posición se utilizan placas y tornillos de titanio o, más modernamente, reabsorbibles.

Si bien habitualmente la intervención se realiza bajo anestesia general, algunas técnicas pueden llevarse a cabo bajo anestesia local y sedación.
Existen además técnicas complementarias de cirugía estética que podemos utilizar de manera aislada o en el contexto de la cirugía ortognática. Algunos ejemplos son la rinoplastia (corrección de nariz), mentoplastia (corrección de mentón), otoplastia (corrección de orejas) o blefaroplastia (corrección de párpados).

Así mismo otras técnicas de cosmética facial como la utilización de toxina botulínica y rellenos son un arma de gran utilidad para la obtención de un buen resultado estético.

Una vez tenemos la posibilidad de planificar de manera muy precisa este tratamiento utilizando programas de planificación y simulación tridimensionales.

Técnica muy versátil que permite cambiar de tamaño y posición segmentos óseos tras su separación mediante una fractura quirúrgica. Para ello se utiliza un dispositivo que separa de manera gradual ambos fragmentos de acuerdo con la planificación realizada.

Tiene aplicación en corrección de deformidades congénitas y adquiridas, reconstrucción tumoral y preparación del hueso para colocación de implantes.

Sus principales ventajas son que se elimina la necesidad de una zona donante y que existe un crecimiento simultáneo de los tejidos blandos.

Los implantes osteointegrados son tornillos fabricados con diferentes formas y materiales, si bien es el titanio y sus aleaciones el más utilizado.

Una vez insertado el implante, el hueso se une a su superficie de manera que queda totalmente fijo y unido constituyendo una nueva raíz sobre la que se puede fabricar una prótesis que sustituya los dientes perdidos. Este proceso se denomina osteointegración.

La confección de la prótesis se lleva a cabo tras la unión entre hueso y diente (entre cuatro semanas y cuatro meses, según las especificaciones de cada implante) o bien de manera inmediata el día de su colocación (carga inmediata) siendo esta primera prótesis provisional de manera que se sustituye al cabo de unas semanas para terminar el tratamiento.

Existen diversos tipos de prótesis que se ajustan a las necesidades de cada paciente.

Es necesario hacer notar la posibilidad de ajustar al máximo la posición, longitud y angulación de los implantes utilizando programas informáticos. Este tipo de tratamiento se denomina cirugía guiada.

En muchas ocasiones no disponemos del hueso necesario para llevar a cabo un tratamiento con implantes con un resultado satisfactorio estético o funcional.

Una de las opciones es reponer el hueso que falta utilizando hueso del propio paciente, hueso de donante humano, de origen animal u otros materiales sintéticos denominados biomateriales.

Habitualmente los injertos necesitan un tiempo de cicatrización antes de colocar los implantes, aunque ocasionalmente se puede hacer de manera simultánea cuando se utilizan como tratamiento complementario.

De la misma forma se puede utilizar tejido obtenido de la cavidad oral para reconstrucción de partes blandas, con fines estéticos o para mejorar el mantenimiento de una prótesis o recubrir una raíz de un diente expuesta.

Las malformaciones congénitas faciales suelen tener un componente óseo, dental y de tejidos blandos asociados, lo que hacen que el especialista en cirugía oral y maxilofacial sea u excelente nexo de unión entre los diferentes especialistas que intervienen en estos tratamientos, habitualmente multidisciplinares.

La aplicación de la informática a la medicina y cirugía permiten planificar con precisión el tratamiento a realizar.

En el caso de la implantología la cirugía guiada permite saber de antemano la posición y tamaño de los implantes e incluso tener una prótesis provisional preparada lo que acorta el tiempo de tratamiento en los caso de carga inmediata (dientes en un día) disminuyendo el riesgo de daño de nervios etc.

En el caso de la cirugía ortognática, podemos planificar y simular la cirugía con antelación, confeccionando unas guías quirúrgicas que, utilizadas en el quirófano, permiten reproducir el tratamiento planificado, disminuyendo tiempo quirúrgico y aumentando la precisión.

La utilización de instrumental piezoeléctrico en cirugía ósea permite obtener cortes más precisos, sin apenas sangrado y, en el caso de realizar la cirugía bajo anestesia local, menos desagradable que cuando se utilizan instrumentos de corte tradicionales (sierras o fresas).

Además la frecuencia a la que trabaja hace que sólo corte hueso respetando vasos sanguíneos, nervios etc.

El bisturí láser en todas sus variedades tiene múltiples aplicaciones como instrumento de corte en cirugía de partes blandas (algunos también para hueso) blanqueamiento dental, dolores de mucosa oral.

El bisturí harmónico, basado también en ultrasonidos permite realizar cirugía de partes blandas, como resecciones tumorales, obteniendo coagulación y corte de manera simultánea, lo que disminuye el riesgo de hemorragia intra y postoperatoria.

La mayor parte de las consultas en relación con las glándulas de la saliva son en relación con procesos inflamatorios y tumorales.

Los procesos inflamatorios pueden ser infecciosos y obstructivos, si bien es frecuente que una glándula obstruida se infecte durante el proceso por lo que es necesario tratar el proceso con antibióticos.

También pueden ocurrir inflamaciones en pacientes con enfermedades reumáticas.

La presencia de tumores en estas glándulas no es infrecuente y requiere tratamiento quirúrgico, complementado con otras terapias en el caso de los tumores malignos.

Es una cirugía precisa pues debe respetar múltiples estructuras vasculares y nerviosas que existen en la zona.

Irrenunciable en la práctica de todo cirujano oral y maxilofacial forma una parte importante de la actividad diaria.

La reposición ad integrum del paciente que ha sufrido un traumatismo facial requiere la aplicación de técnicas de sutura cosmética y realización de colgajos, osteosíntesis (colocación de placas y tornillos), injertos óseos, colocación de implantes osteointegrados etc.

Posteriormente muchos pacientes precisan retoque e intervenciones que optimicen su estética y función.

El estar integrados en un centro hospitalario permite realizar muchos tratamientos que antes se hacían bajo anestesia general, bajo anestesia local y sedación.

Cuando el paciente (por su edad, condiciones etc.) o la patología así lo aconsejan, realizamos los tratamientos en colaboración con un médico especialista en anestesiología y reanimación.

Esto nos permite mayor eficacia y un alta del paciente en apenas dos horas.

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